Lo de Seixas
Este pasado sábado, al tiempo que Mathieu van der Poel sometía a sus rivales en el estreno de la campaña de grandes clásicas en Omloop Nieuwsblad, un imberbe francés de apenas 19 años perpetraba su primer show entre los mayores. Es cierto, una semana atrás ya había inaugurado su casillero de victorias al superar a Juan Ayuso en un ajustado desenlace en el Alto da Fóia, en la segunda jornada de la Volta ao Algarve lusa. Sin embargo, por la forma, su triunfo en Faun-Ardèche Classic suponía un golpe de efecto aún mayor, tal y como refleja que el mismísimo diario L’Équipe decidiera ceder su portada dominical a la figura del ciclista que posiblemente más expectación ha generado en el país en décadas.
Y es que Francia lleva más de cuarenta años aguardando la venida del sucesor de Bernard Hinault, el último vencedor galo del Tour de Francia allá por 1985. Desde entonces, no son pocos los nombres de buenos corredores que han cargado con esa pesada responsabilidad y que no culminaron el objetivo de vestir el jersey amarillo en el podio de los Campos Elíseos. Jean François Bernard, Richard Virenque, Christophe Moreau, Thibaut Pinot, Jean Christophe Péraud, Romain Bardet… incluso perfiles más aptos para carreras de un día o vueltas de una semana como Laurent Jalabert, Thomas Voeckler, Sylvain Chavanel o Julian Alaphilippe fueron señalados como potenciales hombres Tour con la esperanza de volver a ver a un compatriota dominando la carrera que concentra la atención de todo el país durante el mes de julio.
Apenas iniciando su segunda campaña entre los profesionales, Paul Seixas no se acerca de momento al palmarés o los logros de los ciclistas mencionados en el párrafo anterior, pero le han bastado unos pocos meses para suscitar un hype ya descontrolado, en parte y en gran medida dentro de su país pero también a nivel global, con aficionados y organizadores a la búsqueda de alguien más allá de Vingegaard capaz de establecer una auténtica rivalidad con Tadej Pogačar en carreras de tres semanas. Palabras mayores.
Dudas razonables
En una decisión a mi juicio inteligente, los rectores deportivos de Decathlon CMA CGM decidieron no confirmar a inicio de temporada el calendario completo de Paul Seixas. El equipo, uno de los que más ha crecido en el pelotón en los últimos dos años junto a Lidl-Trek, acometió durante el pasado mercado una profunda renovación con llegadas significativas como Olav Kooij, Tiesj Benoot o Matthew Riccitello. Conocedores mejor que nadie del potencial de Seixas, ya que forma parte del equipo desde su etapa como juvenil, marcaron una hoja de ruta ambiciosa con paradas en País Vasco o Lieja como puntos calientes en la primera mitad de año. Ni una palabra de Tour, donde Kooij podría disponer de vía libre para luchar por los triunfos de etapa bien protegido por su corte de percherones, otro de los aciertos de Decathlon en el periodo de transferencias: abrigar a su hombre rápido con especialistas como Cees Bol, Dan Hoole, Robbe Ghys o Tobias Lund Andresen. Sin decir nada, todo parecía apuntar al debut de Seixas en la Vuelta a España, la grande más amable para los jóvenes valores, sin experiencia en carreras de tres semanas, siguiendo el plan de ruta repetido por Tadej Pogačar, Isaac del Toro, Juan Ayuso o incluso Jonas Vingegaard. El inicio de año del ciclista de Lyon, fiel seguidor del Olympique Lyonnais, podría modificar esa idea.
Por un lado, sigue pareciendo apresurado lanzar a Seixas a la arena del Tour de Francia, obligándole además de forma irremediable a concentrar los focos del país organizador con apenas 19 años. Un ciclista en formación y con mucho que aprender tanto dentro como fuera de la carretera, si bien los que le conocen destacan su pausa y madurez cada vez que se baja de la bicicleta. Por otro, el ciclismo moderno, el de los sub 23 disputando frente a los mejores cualquier prueba del calendario, nos ha enseñado que cada vez más resulta inútil mirar el carnet de identidad para valorar la capacidad de cualquier corredor. No es que los tiempos de formación se hayan acortado, es que los nuevos procesos educativos han acelerado el desarrollo de hombres que antes necesitaban de un periodo de adaptación a la categoría mucho mayor.
Decathlon duda, y lo entiendo. Hay motivos para defender o defenestrar ambas posturas. Un paso en falso podría destruir o al menos erosionar el mayor proyecto que han manejado en la estructura desde su fundación a inicios de los noventa, entonces con Vincent Lavenú a los mandos. Sin embargo, la oportunidad real de presentar su candidatura cuanto menos al podio del Tour de Francia supone una tentación difícil de rechazar para cualquier conjunto, más aún en uno de bandera francesa y auspiciado por una de las firmas deportivas más relevantes del país.
La presión mediática va a empujar para ver a su nueva estrella en la salida de Barcelona el próximo verano y Decathlon, que más pronto que tarde deberá tomar una decisión definitiva para enfocar la preparación de su deportista, explicar de forma razonada su postura. El Tour, que también anhela una figura nacional del calado y la relevancia de Seixas, vería seguro con buenos ojos tener en salida a alguien que arrastre aún más a la apasionada afición francesa y, quien sabe, al menos durante unos días, que se erigiera como una posible alternativa al aplastante dominio de Pogačar durante las dos últimas ediciones. En caso contrario, si tanto Seixas como sus directores son capaces de resistirse a todos cantos de sirena, La Vuelta le espera.
Imagen de portada de L’Èquipe de este domingo 1 de marzo y fotos servidas por la organización de Faun-Ardèche Classic con crédito a Billy LeBelge.





Seixas apunta muy alto, tiene madera, sin lugar a dudas, pero creo que echarlo al ruedo en el Tour con 19 años, puede traer consecuencias no deseadas.