Lo de UAE
La temporada ciclista ha comenzado respetando una de las principales pautas del pasado año: con el equipo UAE Emirates acumulando una amplia cantidad de victorias repartidas entre un diverso número de corredores. Hasta la fecha, atesoran once triunfos con siete ciclistas diferentes: Jay Vine, António Morgado, Jan Christen, Sebastián Molano, Marc Soler, Isaac del Toro y Tim Wellens. Y podrían ser más de no haberse cancelado la general de la Vuelta a Murcia, en un primer momento otorgada a Soler y después eliminada de los listados de la UCI al haberse disputado tan sólo una etapa.
Frente a esta realidad, no faltan las voces, sobre todo en redes, que acusan de juego sucio al cuadro comandado por el suizo Mauro Gianetti y el cántabro Joxean Fernández Matxin. En este punto vuelvo a recordar algo que compartí en uno de mis primeros envíos en este Substack. En deporte profesional no pondría la mano en el fuego por nadie con quien no conviviera 24 horas al día. El dopaje es una tentación permanente en cualquier disciplina, un atajo a veces demasiado a mano y que por la propia idiosincrasia del deporte se ha convertido en una lacra que desde hace décadas ha manchado no pocas carreras. Sin embargo, hay dos puntos que se deberían anteponer a cualquier conato de duda: la presunción de inocencia ante la falta de pruebas irrefutables -algo vital en la sociedad en general y más aún en el periodismo en particular- y disociar la relación directa entre la obtención de resultados y el dopaje.
Acusar a UAE de juego sucio por sus sublimes resultados me parece un argumento tan simplista como burdo, un exabrupto que se aleja del contexto en el que se debe encuadrar el rendimiento de la formación emiratí. Desde que la nación de Oriente Medio tomó el relevo de Lampre en 2017, hace ya casi una década, el objetivo fue construir una plantilla invencible; rastrear el mercado internacional a la caza de los nombres más prometedores de cada generación. Desde juveniles hasta sub 23, cubriendo cada continente e invirtiendo el dinero que fuera necesario para firmar a los mejores ofreciendo además más medios y personal que sus rivales. Entrenadores, nutricionistas, fisiólogos, doctores, biomecánicos, psicólogos o los mejores fisios. Un aspecto vital en ciclismo profesional y que suele marcar la diferencia.
Con el tiempo, esa estrategia derivó en un bloque temible. Ciclistas como Pavel Sivakov, Brandon McNulty, Juan Ayuso, Jasper Philipsen, João Almeida, Filippo Ganna, Mikkel Bjerg, Jan Christen, António Morgado, Isaac del Toro o Igor Arrieta acabaron firmando por UAE. El rasgo común es que todos fueron corredores con unos magníficos resultados en categorías inferiores, algunos grandes dominadores generacionales, lo que a la larga se suele convertir en una apuesta sobre seguro o, al menos, en una mayor probabilidad de éxito. Sivakov o McNulty, por ejemplo, llegaron a ser considerados dos fenómenos con capacidad para luchar victorias de primer nivel y, aunque es posible que no veamos a ninguno luchar por la general del Tour de Francia, el resultado es dos magníficos corredores capaces de aportar trabajo y victorias según el momento y la demanda.
Desde sus primeros pasos, UAE buscó la excelencia deportiva sin renunciar prácticamente a brillar en ningún terreno o escenario, si bien el tiempo ha probado que ni siquiera con un bolsillo infinito se pueden cubrir todo el calendario y objetivos contando con plantillas como máximo de treinta corredores. Se necesitan gregarios, hombres para tirar del carro en el llano y valores sólidos en montaña para acompañar a los diferentes líderes. Incluso aquí innovaron. La fórmula de reconvertir a antiguos ganadores en currantes funcionó con Rafal Majka y volvió a dar resultado con Adam Yates. De nuevo apuestas sobre seguro, o al menos con alta probabilidad de éxito.
Si la clase media, si el fondo de armario que pelea por colarse en las alineaciones de las principales competiciones, la componen nombres como Benoit Cosnefroy, Nils Politt, Jonathan Narváez, Tim Wellens o Florian Vermeersch, permitidme apuntar que no hablamos de un equipo al uso. Dudo que haya existido a lo largo de la historia un bloque tan equilibrado y con tantos recursos. Hubo estructuras con varios líderes rodeados por gregarios increíbles, pero no recuerdo constelación igual como la actual de UAE, donde la tercera alineación podría competir e incluso derrotar al equipo de gala de más de la mitad de los conjuntos WT.
El límite presupuestario
Hay dos realidades que conviven y que a mi juicio explican en gran medida el éxito de UAE: han contado con los mejores medios y con un presupuesto casi ilimitado que ha facilitado el encaje de los diferentes grupos con los que han dominado el ciclismo a lo largo de los últimos años y, al tiempo, han trabajado bien. Muy bien. Sabiendo escoger los distintos nombres que debían incorporar año tras año e invirtiendo tiempo y recursos en el desarrollo personal de la mayoría de sus ciclistas.
Frente a lo segundo sólo cabe el aplauso y el reconocimiento; en torno a la superioridad económica surgen opiniones preocupadas por el desequilibrio que los súper equipos y sus patrocinadores generan en parte importante de una primera división mundial cada vez más angustiada por la dificultad de competir con recursos mucho más limitados. Un problema que la propia UCI ha reconocido esta semana en una carta enviada a los diferentes estamentos del ciclismo profesional en la que invita a presentar propuestas que mejoren el funcionamiento global de este deporte. "Riders’ salaries have increased significantly, a trend also observed in team budgets, with a notable widening of the gap between teams".
¿Resulta viable un límite presupuestario? ¿En qué términos y valores se podría introducir? ¿Se podría controlar que los equipos recurrieran fuera de su presupuesto a técnicos o especialistas externos que no fueran tenidos en cuenta en el cálculo oficial? Preguntas pertinentes que quizá convenga discutir o al menos poner sobre la mesa a lo largo de los próximos meses. Mientras tanto, que este UAE Emirates siga ganando carreras resultará la consecuencia más lógica posible. Tanto, que ni he necesitado nombrar a Tadej Pogačar para ilustrar los motivos de su dominio.
Ambas fotos han sido obtenidas de los envíos a medios facilitados por la organización del UAE Tour y llevan crédito de Sprint Cycling Agency.




Muy buen post. Coincido contigo en que es difícil encontrar un bloque de tan alta calidad. Pero es que incluso buscando en otros deportes, cuesta encontrar algo así…tal vez en la NBA de los Big Three y cosas así…